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Curiosidades del oído

Chico con auriculares

El oído es un órgano corporal fundamental para relacionarnos con el entorno que nos rodea. Sin él, perderíamos gran parte de la información que nos llega del mundo exterior. Conversaciones, avisos, sonidos de alerta… todos ellos se nos escaparían sin el oído.

Y por si fuera poco, además es capaz de proporcionarnos gran placer a través de la música.

Sin duda, estamos hablando de uno de los órganos fundamentales en nuestra vida. Pero, ¿qué sabemos del oído? Te contamos algunas curiosidades que, tal vez, no habías oído hasta ahora.

Un órgano sorprendente

  • Los huesecillos del oído (martillo, yunque y estribo) son los huesos más pequeños de nuestro cuerpo. Además, estos diminutos huesos que se encuentran en el oído medio son los primeros en osificarse durante el desarrollo embrionario.
  • El oído es capaz por sí mismo de expulsar la cera sobrante, por lo que no sólo no es necesario que nosotros intentamos quitarla, sino que además puede ser perjudicial para nuestra salud auditiva.
  • Una de las funciones del oído que solemos pasar por alto es la del equilibrio. Unas células especiales de nuestro oído son capaces de detectar los cambios en la posición de nuestra cabeza e informar al cerebro para que active los músculos necesarios para que mantengamos el equilibrio al movernos. Es precisamente por esto que muchas afecciones del oído pueden llegar a provocar vértigos y mareos.
  • Nuestros oídos nunca dejan de oír. Incluso cuando dormimos escuchamos los sonidos externos. Es el cerebro el que ignora la información sonora para que no despertemos a menos de que se trate de un sonido elevado.
  • La causa principal de la pérdida de audición es la exposición a ruidos muy elevados. El sonido generado por una explosión, por el disparo de un arma de fuego o, simplemente, la música demasiado elevada pueden provocarnos una pérdida de audición permanente. Es fundamental protegernos siempre de los sonidos demasiado fuertes.
  • No todos los animales escuchan a través de los oídos. Algunas criaturas usan las mandíbulas o antenas para captar el sonido. Otras, como los peces, son capaces de percibir las ondas sonoras a través de los cambios de presión en el medio acuático.
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