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Cómo proteger los ojos del agua de piscina

Niño en piscina

Con la llegada del calor se abre una de las formas de ocio estrella del verano. Hace ya varias semanas que las piscinas municipales están abiertas y cada día decenas o, incluso, cientos de personas buscan refrescarse en sus aguas cloradas.

Pero lo que es bueno y agradable para nosotros puede que no lo sea para nuestros ojos. El cloro y, sobre todo, las sustancias químicas que se generan a partir de él, pueden amargarnos las vacaciones con una desagradable irritación ocular o, en el peor de los casos, con conjuntivitis

Entonces, ¿cómo debemos proteger nuestros ojos en la piscina?

Usar gafas acuáticas

La utilización de gafas para el baño es una magnífica forma de cuidar de la salud de nuestros ojos durante el baño. De esta forma nos aseguraremos de que no nos entre ningún agente irritante. Esto será especialmente importante si pensamos realizar inmersiones y abrir los ojos debajo del agua.

Por supuesto, quedará totalmente prohibido meterse al agua llevando lentes de contacto. El uso de lentillas en la piscina supone un gran riesgo y aumenta considerablemente las posibilidades de contraer infecciones.

Un problema biológico

En realidad, tenemos la idea equivocada de que el causante del enrojecimiento y escozor de nuestros ojos es el cloro. Pero esto no es del todo cierto y la causa real es algo más desagradable. Cuando el cloro entra en contacto con fluidos corporales de los bañistas se produce cloramina, que es lo que nos causa la irritación ocular y puede provocar conjuntivitis.

Por eso, es importante poner de nuestra parte y tener un comportamiento adecuado e higiénico cuando estemos en la piscina. Una ducha previa antes de meternos en el agua evita que dejemos restos de cremas protectoras y otros productos que puedan reaccionar con el cloro para formar cloramina. Nuestros ojos y los del resto de bañistas nos lo agradecerán.

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Cómo proteger tus ojos del agua en verano

Rana de ojos rojos

El agua es un elemento fundamental en nuestro planeta. Más del 70% de la superficie de la Tierra está cubierta por el líquido elemento, proporcionándole el sobrenombre de planeta azul. El agua es esencial para la vida y la mayor parte de nuestros cuerpos está formada por moléculas de H2O. Además, el agua fue un factor clave en la aparición de la agricultura y en el desarrollo de las primeras civilizaciones… Vale, vale, veo que ya lo pillas y que está de más seguir hablando de la importancia del agua y de los innumerables beneficios que aporta a los seres vivos. Sin embargo, en lo que a nuestra vista se refiere, el agua también tiene su lado oscuro, especialmente en verano.

La piscina

El agua de las piscinas contiene altas concentraciones de cloro. Este elemento químico puede provocar la irritación de nuestros ojos si no tomamos las precauciones adecuadas, como utilizar gafas especializadas para el baño o no abrir los ojos mientras estamos sumergimos.

Pero el cloro es importante en una piscina y nos protege de microorganismos perjudiciales para nuestra salud. Sin embargo, hay algunas bacterias que resisten el cloro y pueden llegar a provocar conjuntivitis en los nadadores, causante del enrojecimiento y picor de ojos.

La playa

El agua de mar también puede provocar la irritación de nuestros ojos debido principalmente a la gran cantidad de sales disueltas. La sal deshidrata los ojos causando una sensación incómoda de ardor. Al igual que en la piscina, lo recomendable es utilizar gafas especializadas, sobre todo si queremos practicar el buceo.

Otra precaución que deberás tener en cuenta tanto si estás en la playa como en la piscina es no bañarte nunca con las lentillas puestas. Puede resultar algo obvio, pero ya sea por descuido o desconocimiento, algunas personas lo hacen, arriesgándose a padecer infecciones importantes.