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Cómo proteger tus ojos en verano

Gafas de sol

Hace poco os hablábamos de las precauciones que debemos de tener en la piscina para proteger y cuidar de la salud de nuestros ojos. Pautas como utilizar gafas de natación o no utilizar lentes de contacto dentro de la piscina son fundamentales para no dañarnos los ojos mientras disfrutamos del verano.

Pero el estío puede perjudicar nuestra salud ocular de más formas, por eso os traemos otra ronda de consejos para que nada os estropee las vacaciones.

  • Elige gafas de sol con protección UV completa y de una marca de garantías: porque no son un complemento más. Es una barrera protectora y no hay que escatimar cuando se trata de nuestra salud. El sol en verano incide con más fuerza y sus rayos son más dañinos. Unas gafas de calidad y con la protección adecuada son fundamentales.
  • El tipo de gafas de sol también influye: cuanto más cerradas sean las gafas más protección proporcionarán. Gafas de sol muy abiertas dejarán pasar demasiada luz por los laterales. También la composición de las gafas puede ser importante, si vamos a practicar algún deporte con ellas es recomendable que sean de un material resistente, como puede ser el policarbonato.
  • Usa un sombrero en el exterior: el llevar un sombrero en verano cuando vamos a pasar un buen rato en el exterior también ayuda. No sólo añade protección para nuestros ojos, sino que protege nuestra cabeza y la piel de nuestro rostro.
  • Evita las camas de bronceado: estas lámparas producen niveles más altos de rayos ultravioleta que el propio sol. Su uso aumenta el riesgo de padecer cáncer de piel y daños en la vista. Si decides usarlas, al menos asegúrate siempre de usar gafas bloqueantes de UV específicas y nunca unas gafas de sol corrientes.
  • Lávate las manos con frecuencia: en verano, por lo general, pasamos más tiempo en el exterior. Esto aumenta las posibilidades de contraer infecciones. Lávate las manos a menudo, sobre todo si vas a tocarte los ojos.
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Cómo proteger los ojos del agua de piscina

Niño en piscina

Con la llegada del calor se abre una de las formas de ocio estrella del verano. Hace ya varias semanas que las piscinas municipales están abiertas y cada día decenas o, incluso, cientos de personas buscan refrescarse en sus aguas cloradas.

Pero lo que es bueno y agradable para nosotros puede que no lo sea para nuestros ojos. El cloro y, sobre todo, las sustancias químicas que se generan a partir de él, pueden amargarnos las vacaciones con una desagradable irritación ocular o, en el peor de los casos, con conjuntivitis

Entonces, ¿cómo debemos proteger nuestros ojos en la piscina?

Usar gafas acuáticas

La utilización de gafas para el baño es una magnífica forma de cuidar de la salud de nuestros ojos durante el baño. De esta forma nos aseguraremos de que no nos entre ningún agente irritante. Esto será especialmente importante si pensamos realizar inmersiones y abrir los ojos debajo del agua.

Por supuesto, quedará totalmente prohibido meterse al agua llevando lentes de contacto. El uso de lentillas en la piscina supone un gran riesgo y aumenta considerablemente las posibilidades de contraer infecciones.

Un problema biológico

En realidad, tenemos la idea equivocada de que el causante del enrojecimiento y escozor de nuestros ojos es el cloro. Pero esto no es del todo cierto y la causa real es algo más desagradable. Cuando el cloro entra en contacto con fluidos corporales de los bañistas se produce cloramina, que es lo que nos causa la irritación ocular y puede provocar conjuntivitis.

Por eso, es importante poner de nuestra parte y tener un comportamiento adecuado e higiénico cuando estemos en la piscina. Una ducha previa antes de meternos en el agua evita que dejemos restos de cremas protectoras y otros productos que puedan reaccionar con el cloro para formar cloramina. Nuestros ojos y los del resto de bañistas nos lo agradecerán.

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Cómo proteger tus ojos del agua en verano

Rana de ojos rojos

El agua es un elemento fundamental en nuestro planeta. Más del 70% de la superficie de la Tierra está cubierta por el líquido elemento, proporcionándole el sobrenombre de planeta azul. El agua es esencial para la vida y la mayor parte de nuestros cuerpos está formada por moléculas de H2O. Además, el agua fue un factor clave en la aparición de la agricultura y en el desarrollo de las primeras civilizaciones… Vale, vale, veo que ya lo pillas y que está de más seguir hablando de la importancia del agua y de los innumerables beneficios que aporta a los seres vivos. Sin embargo, en lo que a nuestra vista se refiere, el agua también tiene su lado oscuro, especialmente en verano.

La piscina

El agua de las piscinas contiene altas concentraciones de cloro. Este elemento químico puede provocar la irritación de nuestros ojos si no tomamos las precauciones adecuadas, como utilizar gafas especializadas para el baño o no abrir los ojos mientras estamos sumergimos.

Pero el cloro es importante en una piscina y nos protege de microorganismos perjudiciales para nuestra salud. Sin embargo, hay algunas bacterias que resisten el cloro y pueden llegar a provocar conjuntivitis en los nadadores, causante del enrojecimiento y picor de ojos.

La playa

El agua de mar también puede provocar la irritación de nuestros ojos debido principalmente a la gran cantidad de sales disueltas. La sal deshidrata los ojos causando una sensación incómoda de ardor. Al igual que en la piscina, lo recomendable es utilizar gafas especializadas, sobre todo si queremos practicar el buceo.

Otra precaución que deberás tener en cuenta tanto si estás en la playa como en la piscina es no bañarte nunca con las lentillas puestas. Puede resultar algo obvio, pero ya sea por descuido o desconocimiento, algunas personas lo hacen, arriesgándose a padecer infecciones importantes.

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Cómo cuidar tus ojos en verano

Niño en la playa

El verano es una de nuestras estaciones favoritas. El verano es sinónimo de vacaciones, de sol, de playa, de días largos, de noches cálidas, de paseos nocturnos por la playa. Es sinónimo de algunas de las mejores cosas del año, pero no todo podía ser bueno. El verano también es una de las estaciones más agresivas para nuestros ojos y una de las épocas del año en la que más precaución debemos poner en el cuidado de nuestra salud visual. Son varios los factores que pueden perjudicar un órgano tan sensible. Os citamos los más importantes.

El sol

Vale, era demasiado obvio, pero no por ello podemos dejar de decir una y otra vez que hay que proteger nuestros ojos de la luz solar durante todo el año y, muy especialmente, en los meses de verano. Como comentábamos en un post reciente, durante el estío los rayos solares inciden perpendicularmente sobre nosotros. Por eso es fundamental proteger nuestros ojos con unas buenas gafas de sol. No hay que escatimar a la hora de comprarlas y debemos buscar siempre unas gafas que estén homologadas y bloqueen los rayos UV.

La piscina

Uno de los lugares en los que más cuidado hemos de tener es en la piscina. El cloro del agua de la piscina puede irritar nuestros ojos y además favorece las infecciones oculares, que aumentan considerablemente durante estos meses. Siempre que podamos es recomendable la utilización de gafas especializadas para el baño. Pueden resultar algo incómodas al principio, pero estaremos evitando males mayores.

El aire acondicionado

Otro gran enemigo de nuestra visión en verano es el aire acondicionado. Estos aparatos son un gran alivio cuando la temperatura alcanza valores infernales, pero el abuso de su utilización puede conllevar efectos secundarios negativos para nuestros ojos. Uno de los principales problemas que causa el aire acondicionado es el conocido como síndrome del ojo seco. Este trastorno ocular es muy frecuente en esta época del año y se produce cuando la superficie ocular se reseca, y se manifiesta en forma de cansancio visual, escozor y sensación de tener algún objeto extraño introducido en el ojo. Podemos reducir estos síntomas con la utilización de lágrimas artificiales, aunque siempre el mejor remedio es la moderación en el uso del aire acondicionado

Ya has visto que en verano hay factores especiales que pueden afectar negativamente a nuestra salud visual, pero nada que no se pueda evitar con una serie de buenas prácticas y un poco de sensatez. Y ahora a disfrutar de esta maravillosa estación.